{"id":66,"date":"2014-11-19T23:11:59","date_gmt":"2014-11-19T23:11:59","guid":{"rendered":"http:\/\/apie.com.ar\/?p=66"},"modified":"2015-09-14T21:28:15","modified_gmt":"2015-09-14T21:28:15","slug":"el-viaje-de-los-viajes","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/apie.com.ar\/?p=66","title":{"rendered":"El viaje de los viajes"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"http:\/\/www.apie.com.ar\/Boletines\/boletin-37\/guerra-fria_clip_image002.jpg\" alt=\"\" width=\"206\" height=\"188\" align=\"left\" hspace=\"5\" vspace=\"5\" \/><strong>Hace 45 a\u00f1os, el 20 de julio, el planeta entero se paraliz\u00f3, todos los ojos, todos los o\u00eddos y todos los pensamientos estuvieron puestos en lo que ocurr\u00eda en una llanura volc\u00e1nica de la Luna: el \u201cMar de la Tranquilidad\u201d.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\"><strong>ANTECEDENTES DE LA HAZA\u00d1A<\/strong><br \/>\nLa Era Espacial arranc\u00f3 con una r\u00e1faga de haza\u00f1as sovi\u00e9ticas: el primer sat\u00e9lite (el Sputnik, 1957), el primer ser vivo en el espacio (la perrita Laika, el mismo a\u00f1o), y, por supuesto, el primer cosmonauta (Yuri Gagarin, 1961). Ante semejante avanzada, y en plena Guerra Fr\u00eda, Estados Unidos y su flamante agencia espacial, la NASA, buscaron ganar de un golpe el terreno perdido: en mayo de 1961, J. F. Kennedy anunci\u00f3 el objetivo nacional de enviar astronautas a la Luna \u201cantes del fin de la d\u00e9cada\u201d.<!--more--><\/p>\n<p>La NASA puso manos a la obra, con un plan largo, complejo y ordenado. El primer paso fue el Proyecto Mercury, un programa espacial que, entre 1962 y 1963, puso varios astronautas en \u00f3rbita terrestre (entre ellos, el famoso John Glenn). Poco m\u00e1s tarde vio la luz el Proyecto Gemini, que inclu\u00eda, entre otras mejoras, c\u00e1psulas para dos astronautas. Luego de dos ensayos sin tripulaci\u00f3n, en marzo de 1965, el cohete Tit\u00e1n II puso en \u00f3rbita a Gus Grissom y a John Young. Tres meses m\u00e1s tarde, durante una misi\u00f3n orbital de 4 d\u00edas, Edward White sali\u00f3 de su c\u00e1psula, y realiz\u00f3 una \u201ccaminata espacial\u201d (algo que ya hab\u00edan hecho los sovi\u00e9ticos). A fines de 1966, tras ocho misiones m\u00e1s, el exitoso Proyecto Gemini se dio por concluido.<\/p>\n<p>Mientras entrenaba astronautas, y probaba cohetes y c\u00e1psulas, la NASA tambi\u00e9n encar\u00f3 tres programas de exploraci\u00f3n lunar con naves robot: las sondas orbitales Ranger y Lunar Orbiter, y las Surveyor, cuyas misiones 1 y 3 alunizaron exitosamente, tomaron miles de fotos, y midieron la composici\u00f3n y solidez del suelo selenita. Con m\u00e1s \u00e9xitos que fracasos, estas m\u00e1quinas trazaron un perfil muy completo de nuestro sat\u00e9lite. El viaje de los viajes estaba mucho m\u00e1s cerca.<\/p>\n<p><strong>PROYECTO APOLO<\/strong><br \/>\nHablar de la llegada del Hombre a la Luna es hablar del Proyecto Apolo. Un punto culminante al que no se hubiera llegado sin todo lo anterior. El nuevo programa espacial de la NASA enfrentaba el mayor de los desa-f\u00edos: llevar astronautas a la Luna, y traerlos sanos y salvos a la Tierra. Por empezar, hac\u00eda falta un nuevo cohete. M\u00e1s potente y m\u00e1s confiable que los anteriores. Despu\u00e9s de varios ensayos, sali\u00f3 a la luz al monumental Saturno V, un monstruo de m\u00e1s de 100 metros de alto, dividido en tres \u201cetapas\u201d. Las dos primeras eran potent\u00edsimos motores \u2013alimentados con hidr\u00f3geno y ox\u00edgeno l\u00edquidos\u2013 destinados a vencer la gravedad terrestre y ponerse en ruta hacia la Luna. La tercera etapa del cohete era la que llevar\u00eda a los astronautas: era la verdadera nave. O m\u00e1s bien, las naves: un \u201cM\u00f3dulo de Servicio\u201d (con ox\u00edgeno, combustible y cohetes de maniobra), un \u201cM\u00f3dulo de Comando\u201d (donde viajar\u00edan tres astronautas), y finalmente, el \u201cM\u00f3dulo Lunar\u201d (el aparato que alunizar\u00eda).<\/p>\n<p>Pero el Proyecto Apolo comenz\u00f3 de la peor manera: el 27 de enero de 1967, el Apolo 1 se incendi\u00f3 en la rampa de lanzamiento del Centro Espacial Kennedy. Y sus tres astronautas (Grissom, White y Chaffee) murieron asfixiados dentro de la c\u00e1psula. El golpe fue dur\u00edsimo. La NASA y la opini\u00f3n p\u00fablica en general reci\u00e9n se recuperaron con el \u00e9xito del Apolo VIII: en diciembre de 1968, sus tres astronautas (Borman, Lovell y Anders) fueron los primeros que escaparon a la gravedad terrestre, y viajaron hacia la Luna. No bajaron, es cierto, pero dieron 10 vueltas a nuestro sat\u00e9lite. Adem\u00e1s, en el viaje de ida, la tripulaci\u00f3n apunt\u00f3 una c\u00e1mara de televisi\u00f3n hacia la Tierra: por primera vez, la humanidad vio a su planeta bien a la distancia. Los Apolo 9 y 10 fueron m\u00e1s all\u00e1, al practicar las complejas maniobras con los m\u00f3dulos. Hab\u00eda experiencia. Hab\u00eda naves y cohetes. Y ya hab\u00eda tres astronautas muy ansiosos por subirse al pr\u00f3ximo Apolo: Neil Armstrong, Edwin \u201cBuzz\u201d Aldrin y Michael Collins.<\/p>\n<p><strong>DE LA TIERRA A LA LUNA<\/strong><br \/>\nEl Apolo 11 despeg\u00f3 desde el Complejo de Lanzamiento (LC) 39A de Cabo Kennedy, Florida, a las 9.32 de la ma\u00f1ana (hora local) del 16 de julio de 1969. Armstrong, Aldrin y Collins, sentados boca arriba en la c\u00e1psula que remataba al poderos\u00edsimo Saturno V, sintieron que ten\u00edan un volc\u00e1n a sus espaldas. Para escapar al tir\u00f3n de la gravedad terrestre, la tremenda maquina devoraba 15 toneladas de combustible por segundo. Y su tremendo rugir se o\u00eda a kil\u00f3metros de distancia. Noventa segundos despu\u00e9s del despegue, la primera etapa del Saturno V se desprendi\u00f3, y cay\u00f3 hacia la Tierra. Lo mismo ocurri\u00f3 minutos m\u00e1s tarde con el segundo tramo.<\/p>\n<p>Ya en el espacio, la tercera etapa \u2013con los tres astronautas\u2013 entr\u00f3 en \u00f3rbita terrestre. Y toda la misi\u00f3n pas\u00f3 a ser controlada desde Houston.<br \/>\nDurante 3 horas, en la llamada \u201c\u00f3rbita de aparcamiento\u201d, los viajeros chequearon los equipos y se prepararon para lo que vendr\u00eda: al completar la segunda vuelta a la Tierra, el Apolo 11 puso la proa hacia la Luna. Y luego de tres d\u00edas, entr\u00f3 en \u00f3rbita. Despu\u00e9s de dar varias vueltas a nuestro sat\u00e9lite, realizando delicadas maniobras, Armstrong y Aldrin se pasaron del Columbia (el \u201cModulo de Comando\u201d), al Eagle (\u201cAguila\u201d, el \u201cM\u00f3dulo Lunar\u201d). Collins \u2013a bordo del Columbia\u2013 accion\u00f3 el mecanismo de separaci\u00f3n de ambas naves. Y sus dos compa\u00f1eros iniciaron el descenso final.<br \/>\n\u201cUn salto gigantesco para la humanidad\u201d<br \/>\n\u201cHouston&#8230; aqu\u00ed base Tranquilidad, el Aguila ha alunizado&#8230;\u201d<br \/>\nLas palabras de Neil Armstrong fueron recibidas con gritos, aplausos y llantos de alivio en el control de la misi\u00f3n. Eran las 15.17 del 20 de julio de 1969 (16.17 hora argentina). Con el combustible al l\u00edmite, y a s\u00f3lo 40 metros de un gran cr\u00e1ter \u2013esquivado con una maniobra de \u00faltimo momento\u2013, el Eagle se pos\u00f3 en el \u201cMar de la Tranquilidad\u201d, una enorme llanura volc\u00e1nica, al norte al ecuador selenita. Antes de bajar, Armstrong y Aldrin descansaron, comieron, recibieron instrucciones y chequearon los sistemas de a bordo. Finalmente, Armstrong abri\u00f3 la escotilla, se asom\u00f3, encendi\u00f3 una c\u00e1mara de televisi\u00f3n, y mientras bajaba lentamente por la escalerita del Eagle, dijo su c\u00e9lebre: \u201cUn peque\u00f1o paso para un hombre, un salto gigantesco para la humanidad\u201d. A las 22.56 de aquel 20 de julio de 1969 (hora de Houston, 23.56 hora argentina), el Hombre pisaba la Luna por primera vez.<\/p>\n<p>Bajo un cielo negro, con sol y estrellas al mismo tiempo (por la ausencia de atm\u00f3sfera), el comandante del Apolo 11 dio sus primeros pasos en un suelo gris, rocoso y polvoriento. Pasos dificultosos, por cierto: no s\u00f3lo por lo inc\u00f3modo de su enorme traje de astronauta sino tambi\u00e9n por la rara experiencia de la d\u00e9bil gravedad lunar (un sexto de la terrestre). Minutos m\u00e1s tarde, baj\u00f3 Aldrin. Y juntos contemplaron aquel paisaje extraterrestre, desolado, mudo, y de un triste color ceniza. Pero extra\u00f1amente bello. El segundo hombre que pis\u00f3 la Luna, lo defini\u00f3 maravillosamente: \u201cBonito&#8230; bonito&#8230; una magn\u00edfica desolaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p><strong>CAMINANDO SOBRE LA LUNA<\/strong><br \/>\nTras clavar la bandera de Estados Unidos, y conversar brevemente (por radio) con el presidente Richard Nixon, Armstrong y Aldrin iniciaron su trabajo cient\u00edfico: tomaron fotos, colocaron una c\u00e1mara de televisi\u00f3n, juntaron m\u00e1s de 20 kilogramos de rocas y polvo lunar, y desplegaron varios instrumentos (un sensor de \u201cviento solar\u201d, un sism\u00f3grafo y un retrorreflector). Tambi\u00e9n hubo momentos especialmente simb\u00f3licos: los dos astronautas leyeron, en voz alta, una placa met\u00e1lica anexada a una de las patas del Eagle: \u201cAqu\u00ed, hombres procedentes del planeta Tierra pisaron por primera vez la Luna en julio de 1969 d.C. Vinimos en son de paz en nombre de toda la humanidad\u201d. Armstrong y Collins tambi\u00e9n dejaron en suelo lunar un disco grabado con mensajes y saludos en distintos idiomas, medallas enviadas por las familias de Yuri Gagarin y otros cosmonautas, e insignias recordatorias de los astronautas fallecidos en la tragedia del Apolo 1.<\/p>\n<p>Mientras tanto, Michael Collins, a bordo del Columbia, orbitaba a la Luna a 112 kil\u00f3metros de altura. Y experimentando la m\u00e1s profunda de las soledades que ser humano alguno haya vivido, esperaba el regreso de sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>Luego de 150 minutos de caminatas lunares, y tras de disfrutar de la primera \u201csiesta\u201d extraterrestre de la historia, Armstrong y Aldrin despegaron de la Luna a bordo del tramo superior del Eagle. Y poco m\u00e1s tarde se reencontraron en \u00f3rbita con Collins, iniciando el regreso a casa.<\/p>\n<p>En la ma\u00f1ana del 24 de julio de 1969, los tres h\u00e9roes amerizaron \u2013paraca\u00eddas mediante\u2013 en el Oc\u00e9ano Pac\u00edfico. De punta a punta, el primer viaje tripulado a la Luna hab\u00eda durado 8 d\u00edas y 3 horas.<br \/>\nEl Apolo 11 fue el primer desembarco humano en la Luna. Pero no fue el \u00fanico: le siguieron los Apolo 12, 14, 15, 16, y por \u00faltimo, en diciembre de 1972, el Apolo 17. S\u00ed, a menudo suele olvidarse, pero hubo seis viajes a la Luna.<\/p>\n<p>Y fueron doce los astronautas que caminaron por su superficie. Pero, l\u00f3gicamente, el impacto de aquel primer viaje fue absolutamente extraordinario. El 20 de julio de 1969, gracias a la televisi\u00f3n, la radio, y los diarios, toda la humanidad estuvo en vilo, pendiente de un mismo hecho. Y ese hecho no fue una guerra, un desastre natural, ni un megaatentado. Por el contrario, fue un hecho profundamente feliz y positivo. Fue el viaje de los viajes. Nuestra mayor aventura como especie: hace 45 a\u00f1os caminamos por primera vez en otro mundo.<\/p>\n<p><strong>Mariano Rivas<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace 45 a\u00f1os, el 20 de julio, el planeta entero se paraliz\u00f3, todos los ojos, todos los o\u00eddos y todos los pensamientos estuvieron puestos en lo que ocurr\u00eda en una llanura volc\u00e1nica de la Luna: el \u201cMar de la Tranquilidad\u201d. 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