{"id":49,"date":"2013-09-19T23:01:52","date_gmt":"2013-09-19T23:01:52","guid":{"rendered":"http:\/\/apie.com.ar\/?p=49"},"modified":"2015-09-14T22:36:33","modified_gmt":"2015-09-14T22:36:33","slug":"las-capacidades-tecnologicas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/apie.com.ar\/?p=49","title":{"rendered":"Las capacidades tecnol\u00f3gicas"},"content":{"rendered":"<h1 align=\"center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft\" src=\"http:\/\/www.apie.com.ar\/Boletines\/boletin-30\/capacidades-teconologicas_clip_image002.jpg\" alt=\"\" width=\"163\" height=\"180\" align=\"left\" hspace=\"5\" vspace=\"5\" \/><\/h1>\n<p align=\"center\"><strong>El industrialismo y el innovacionismo<\/strong> <strong>son dos vertientes de la heterodoxia sobre<\/strong><strong>estrategias de desarrollo.<\/strong><strong> Daniel Schteingart<\/strong><\/p>\n<p>En el vasto campo de la literatura sobre el desarrollo econ\u00f3mico, uno de los temas que aparecen con reiterada frecuencia es el de la relaci\u00f3n entre la estructura productiva de un pa\u00eds y su grado de desarrollo econ\u00f3mico.<!--more--><br \/>\nDiversos analistas se han preguntado en qu\u00e9 sectores productivos se deben especializar los pa\u00edses subdesarrollados para convertirse en desarrollados. Por un lado, desde el pensamiento liberal se ha defendido la teor\u00eda ricardiana de las ventajas comparativas, por la cual los pa\u00edses subdesarrollados deber\u00edan concentrarse meramente en aquello que \u201cmejor saben hacer\u201d. Esto es, en general, la exportaci\u00f3n de materias primas, actividad en la cual ser\u00edan m\u00e1s eficientes que si se industrializaran. Por otro, teor\u00edas de tinte heterodoxo han sostenido que una condici\u00f3n necesaria para la salida del subdesarrollo es la industrializaci\u00f3n y diversificaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de la matriz productiva. Para esta \u00faltima corriente, las ventajas comparativas no son nunca est\u00e1ticas, sino que pueden ser tornadas en ventajas competitivas din\u00e1micas a partir de la consolidaci\u00f3n de un proceso de industrializaci\u00f3n que implique procesos de aprendizaje y creaci\u00f3n innovadora.<br \/>\nUno de los motivos que vuelven relevante esta problem\u00e1tica es el debate sobre c\u00f3mo deben especializarse los pa\u00edses latinoamericanos y, m\u00e1s espec\u00edficamente, Argentina, en el actual contexto de globalizaci\u00f3n econ\u00f3mica y financiera.<br \/>\nExisten dos grandes grupos de teor\u00edas en el interior de la heterodoxia que, si bien poseen muchos elementos en com\u00fan, tambi\u00e9n presentan diferencias no despreciables de matices y \u00e9nfasis. Por un lado, el industrialismo, que considera que el veh\u00edculo para el desarrollo de los pa\u00edses subdesarrollados es la industrializaci\u00f3n de la estructura productiva, con eje en el sector metalmec\u00e1nico. Por el otro lado, las teor\u00edas innovacionistas, al poner el foco en la creaci\u00f3n de capacidades tecnol\u00f3gicas, sostienen que \u00e9stas no s\u00f3lo se dan fundamentalmente en la metalmec\u00e1nica, sino tambi\u00e9n a partir de los complejos industriales derivados de los recursos naturales. El innovacionismo no refuta al industrialismo, sino que m\u00e1s bien lo complementa, al matizar y especificar algunos de sus postulados centrales.<br \/>\nEl an\u00e1lisis emp\u00edrico pareciera dar mayor sustento al innovacionismo. Veamos por qu\u00e9.<br \/>\nSi analizamos los diferentes pa\u00edses seg\u00fan el contenido industrial de sus exportaciones (CIE), se observa que esta variable no es determinante del desarrollo econ\u00f3mico. Si bien la mayor\u00eda de los pa\u00edses desarrollados presenta un alto CIE (el cual se mide por la participaci\u00f3n de las manufacturas de media y alta tecnolog\u00eda en el total exportado), hay varios pa\u00edses que, aun teniendo un elevado CIE, son subdesarrollados (M\u00e9xico, Costa Rica, Tailandia, Filipinas, Malasia y China). Por el contrario, hay pa\u00edses con bajos niveles de CIE (esto es, con estructuras productivas m\u00e1s bien primarizadas) que son altamente desarrollados (Australia, Noruega o Nueva Zelanda). Ahora bien, \u00bfa qu\u00e9 se debe? \u00bfC\u00f3mo puede ser que en estos pa\u00edses los productos primarios no hayan sido un obst\u00e1culo al desarrollo?<br \/>\nEs aqu\u00ed donde la teor\u00eda innovacionista tiene elementos para aportar. Si se considera el gasto en investigaci\u00f3n y desarrollo (I+D) y el n\u00famero de patentes por habitante de un pa\u00eds como una aproximaci\u00f3n de la solidez de su sistema nacional de innovaci\u00f3n, se puede observar que estos tres pa\u00edses poseen niveles similares a los del resto de los desarrollados, a pesar de su inserci\u00f3n internacional primarizada. Esto estar\u00eda indicando que en estos tres pa\u00edses el sector primario (el petr\u00f3leo en Noruega, la miner\u00eda en Australia y la agroindustria en Nueva Zelanda) puede ser fuente de innovaciones. Por el contrario, aquellos pa\u00edses que tienen un alto CIE y son subdesarrollados tienen todos reducidas capacidades tecnol\u00f3gicas (con la excepci\u00f3n de China, que est\u00e1 revirtiendo aceleradamente esta situaci\u00f3n). Es por ello que se los podr\u00eda catalogar como \u201censambladores\u201d, en tanto el grueso de la actividad productiva pasa por el armado de bienes finales de media y alta tecnolog\u00eda, lo cual implica una reducida agregaci\u00f3n de valor.<br \/>\nEn base a esta evidencia, resurge la pregunta por la especializaci\u00f3n productiva de Argentina. La experiencia de los pa\u00edses exitosos en el procesamiento intensivo de recursos naturales no puede ser despreciada. Esto implicar\u00eda tener presente que las exportaciones primarias pueden darse en un marco de ausencia de un sistema nacional de innovaci\u00f3n (como en la mayor\u00eda de los pa\u00edses subdesarrollados), o con presencia del mismo (como en Noruega, Australia y Nueva Zelanda), lo cual implica una problematizaci\u00f3n del concepto de \u201cprimarizaci\u00f3n\u201d.<br \/>\nDe todos modos, la instauraci\u00f3n de tal sistema, que seguramente favorecer\u00e1 un importante aumento de la productividad, as\u00ed como mayores niveles de valor agregado en las industrias basadas en recursos naturales, adem\u00e1s de ser dificultosa, no ser\u00e1 suficiente. Argentina es un pa\u00eds con el doble de la poblaci\u00f3n de Australia (y diez veces m\u00e1s que Noruega y Nueva Zelanda) y con una densidad poblacional ocho veces mayor. En este sentido, creemos que mientras m\u00e1s grande es un pa\u00eds y mayor su densidad demogr\u00e1fica, los requisitos para el desarrollo implican una mayor industrializaci\u00f3n, con creciente valor agregado local. As\u00ed, ser\u00e1 necesario observar la experiencia de Canad\u00e1, en tanto permiti\u00f3 conjugar de un modo virtuoso la explotaci\u00f3n de recursos naturales con la industrializaci\u00f3n de determinados bienes. Reproducir la experiencia de los pa\u00edses de industrializaci\u00f3n exitosa tard\u00eda (como las de Corea y Taiw\u00e1n) es inviable en un pa\u00eds con las caracter\u00edsticas sociopol\u00edticas del nuestro. Estos pa\u00edses lograron desarrollarse en un marco autoritario y con fuerte represi\u00f3n a las clases empresarias y trabajadoras, algo impensable en una Argentina democr\u00e1tica y en donde los sindicatos han tenido hist\u00f3ricamente un poder de negociaci\u00f3n considerablemente alto. Por otro lado, Corea y Taiw\u00e1n poseen una dotaci\u00f3n de recursos naturales mucho m\u00e1s escueta que la de Argentina, lo cual es, en este punto, una ventaja para nuestro pa\u00eds.<br \/>\nAs\u00ed, por ejemplo, dentro del sector agroindustrial y minero, se trata de generar mayor innovaci\u00f3n, mayor valor agregado y eslabonamientos con el resto de la econom\u00eda, \u201cdescomoditizando\u201d las exportaciones (por ejemplo, exportando menos trigo y m\u00e1s pastas y galletas, o bater\u00edas de litio en lugar de minerales en bruto). A su vez, tambi\u00e9n se pueden obtener ventajas competitivas din\u00e1micas en ramas como la industria del calzado y la marroquiner\u00eda, que se basan en un insumo en el cual nuestro pa\u00eds est\u00e1 dentro de los l\u00edderes mundiales: el cuero. Actualmente, las exportaciones en la cadena del cuero tienden a darse en los eslabones de menor valor agregado, lo cual ciertamente es una oportunidad desaprovechada en t\u00e9rminos de creaci\u00f3n de riqueza y puestos de trabajo. Sin dudas, otros sectores deben acompa\u00f1ar este proceso: el automotor, algunas ramas metalmec\u00e1nicas \u2013como la de maquinaria agr\u00edcola o para miner\u00eda, entre otras\u2013, el biotecnol\u00f3gico, el qu\u00edmico o el de medicamentos, entre otros.<br \/>\nEn s\u00edntesis, lo que planteamos es un modelo que no rechace dogm\u00e1ticamente las ventajas comparativas que hoy tiene Argentina, sino que se proponga, a partir de ellas, construir ventajas competitivas din\u00e1micas, para lo cual la existencia de un sistema nacional de innovaci\u00f3n y la profundizaci\u00f3n de la industrializaci\u00f3n con creciente contenido local en \u00e1reas estrat\u00e9gicas resultan cruciales. Desde ya, las ramas estrat\u00e9gicas aqu\u00ed sugeridas son s\u00f3lo algunas posibles, y otros estudios sobre nuestra estructura productiva permitir\u00e1n especificar con mayor grado de precisi\u00f3n cu\u00e1les pueden ser efectivamente fomentadas desde el Estado.<\/p>\n<p><strong>Daniel Schteingart <\/strong><br \/>\n<strong>Soci\u00f3logo (UBA). <\/strong><strong>Miembro de SIDBaires y<\/strong> <strong>becario doctoral Conicet en Idaes\/Unsam.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El industrialismo y el innovacionismo son dos vertientes de la heterodoxia sobreestrategias de desarrollo. 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