{"id":164,"date":"2014-05-20T00:05:16","date_gmt":"2014-05-20T00:05:16","guid":{"rendered":"http:\/\/apie.com.ar\/?p=164"},"modified":"2015-09-14T21:32:27","modified_gmt":"2015-09-14T21:32:27","slug":"conocer-los-riesgos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/apie.com.ar\/?p=164","title":{"rendered":"Conocer los riesgos"},"content":{"rendered":"<p><strong>Hay actividades con riesgos emergentes que para la ciencia y la tecnolog\u00eda son manejables con grandes m\u00e1rgenes de seguridad (la energ\u00eda nuclear o la industria del petr\u00f3leo). En cambio, para una parte de la poblaci\u00f3n tales riesgos se perciben como peligrosos.<\/strong><!--more--><\/p>\n<p>\u201c&#8230; a la entrada del pueblo la enfermera delegada me habl\u00f3. Ten\u00eda una voz singular, que no correspond\u00eda a su rostro; una voz melodiosa y tr\u00e9mula. Me dijo: \u2018Si uno anda despacio, corre el riesgo de una insolaci\u00f3n. Pero si anda demasiado aprisa, transpira y, en la iglesia, pesca un resfriado\u2019. Ten\u00eda raz\u00f3n.\u201d Albert Camus, El extranjero.<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 cosa con el riesgo! Desde la literatura hasta la industria del seguro el riesgo se ha constituido en un elemento de referencia, sea para la reflexi\u00f3n existencial, sea para el lucro desenfrenado, sea para el estudio acad\u00e9mico sistem\u00e1tico. Sin embargo, cuando se quiere profundizar la mirada notamos que se presentan dificultades notorias para delimitar el significado y los alcances del t\u00e9rmino. N. M\u00f6ller, S. O. Hansson y M. Peterson en el texto \u201cSafety is more than the antonym of risk\u201d han encontrado al menos cinco significados distintos de la noci\u00f3n de riesgo, que var\u00edan desde enunciados cualitativos pr\u00f3ximos al sentido com\u00fan (riesgos entendidos como eventos indeseados futuros, que pueden o no ocurrir) a expresiones formales de lenguaje matem\u00e1tico (el riesgo como valor esperado estad\u00edstico). Asimismo, podr\u00edamos incorporar al esquema de M\u00f6ller una acepci\u00f3n m\u00e1s: el riesgo como concepto intuitivo, que no requiere mayor precisi\u00f3n. Tal es el enfoque utilizado, por ejemplo, en la Ley General de Ambiente 25.675 y en la Ley 19.587 de Higiene y Seguridad en el Trabajo.<br \/>\nPara complejizar a\u00fan m\u00e1s la cuesti\u00f3n existen al menos tres enfoques para contextualizar el riesgo: como variable cient\u00edfica, como concepto psicol\u00f3gico o como t\u00e9rmino construido socialmente. Por otra parte, en un plano de mayor generalidad autores como Ulrich Beck plantean que el ser humano contempor\u00e1neo vive en una aut\u00e9ntica sociedad del riesgo. Esta omnipresencia del riesgo hace que no resulte extra\u00f1o que peri\u00f3dicamente se den acaloradas controversias respecto de la viabilidad de determinadas tecnolog\u00edas.<\/p>\n<p>Entre ellas, destaca por su visibilidad actual en t\u00e9rminos de sus posibles impactos a escala regional y nacional la disputa en torno del uso de la fractura hidr\u00e1ulica (fracking) en el desarrollo de los hidrocarburos no convencionales. Aquellos sectores proclives a prohibir esta t\u00e9cnica esgrimen diversos argumentos en los que se sostiene la existencia de determinados riesgos para la poblaci\u00f3n y el medio ambiente. Concejos Deliberantes que han resuelto la prohibici\u00f3n de la fractura hidr\u00e1ulica en varias ciudades argentinas (Concepci\u00f3n del Uruguay, Allen, Tornquist, Epuy\u00e9n, General Alvear) hacen detalladas menciones de los riesgos asociados. Tambi\u00e9n, influyentes organizaciones ambientales o autodenominadas asambleas ciudadanas mantienen puntos de vista similares para reclamar en contra del uso del fracking.<br \/>\nEn general, de la lectura de estas fuentes documentales se desprende que los riesgos son entendidos de una manera cualitativa, con un esquema acorde con la primera de las alternativas planteadas anteriormente por M\u00f6ller.. Esto dificulta conciliar puntos de vista con otras miradas respecto del riesgo, en particular con la metodolog\u00eda sistem\u00e1tica de evaluar riesgos tecnol\u00f3gicos, entendidos \u00e9stos como los peligros potenciales generados por la actividad humana relacionados con el acceso o uso de la tecnolog\u00eda y que son evaluados en t\u00e9rminos del llamado An\u00e1lisis Probabil\u00edstico de Riesgos (APR). Se asume aqu\u00ed al riesgo tecnol\u00f3gico como una variable objetiva y, por ello, sujeta a an\u00e1lisis cient\u00edfico sistem\u00e1tico en t\u00e9rminos de la cuantificaci\u00f3n de su magnitud, la que puede ser calculada a partir de la combinaci\u00f3n de dos factores: la probabilidad de un evento indeseado y el tama\u00f1o estimativo del da\u00f1o.<\/p>\n<p>Una primera conclusi\u00f3n de lo rese\u00f1ado hasta ahora es que hay una diferencia esencial en la forma en la que expresamos y entendemos los riesgos. Por ejemplo, las ordenanzas municipales y las organizaciones ambientalistas hablan de riesgo, el complejo cient\u00edfico-tecnol\u00f3gico tambi\u00e9n, pero hablan desde dos lenguajes diferentes.<br \/>\nEsto impacta fuertemente en la manera en que se deben resolver las controversias abiertas por el desarrollo de proyectos tecnol\u00f3gicos y, por ende, dificultan al poder pol\u00edtico la toma de decisiones en materia de regulaciones. Adem\u00e1s, en toda democracia moderna es pertinente la participaci\u00f3n de la ciudadan\u00eda en el debate y se incorpora como elemento de an\u00e1lisis para la soluci\u00f3n de los conflictos la llamada \u201cpercepci\u00f3n de riesgos\u201d. Esta denominaci\u00f3n hace referencia al entendimiento intuitivo, psicol\u00f3gico y subjetivo del riesgo que un ciudadano posee respecto del desarrollo de tal o cual tecnolog\u00eda. Una manera de comprender la percepci\u00f3n del riesgo es mediante un procedimiento conocido como t\u00e9cnica psicom\u00e9trica. Los resultados alcanzados mediante esta metodolog\u00eda en distintos pa\u00edses del mundo arrojan resultados interesantes. Por ejemplo, la poblaci\u00f3n siente particular aversi\u00f3n con aquellos riesgos percibidos como involuntarios, incontrolables, inmorales, desconocidos, horrorosos o potencialmente catastr\u00f3ficos. As\u00ed, la tecnolog\u00eda nuclear, los desechos radiactivos, las aguas residuales o la miner\u00eda de uranio son percibidas de manera muy negativa, a diferencia de la tecnolog\u00eda m\u00e9dica de rayos X, que es vista como controlable y b\u00e1sicamente segura, o los riesgos de accidentes viales que son asumidos como riesgos voluntarios.<br \/>\nEn este listado, parcial, incompleto, se observa que hay actividades productivas en la que los riesgos emergentes aparecen para la ciencia y la tecnolog\u00eda como manejables y con grandes m\u00e1rgenes de seguridad (la energ\u00eda nuclear o la industria del petr\u00f3leo, por caso). En cambio, para una parte importante de la poblaci\u00f3n tales riesgos se perciben como radicalmente peligrosos.<\/p>\n<p>Paul Slovic en su art\u00edculo \u201cPerception of Risk Posed by Extreme Events\u201d reconoce que los dis\u00edmiles entendimientos del riesgo existentes entre expertos y ciudadan\u00eda (tambi\u00e9n encontrados entre hombres y mujeres o entre personas de diferentes culturas) est\u00e1n en el centro de las controversias sobre cu\u00e1l es el mejor curso a seguir respecto del desarrollo tecnol\u00f3gico. Por ende, ante el debate sobre el uso de la fractura hidr\u00e1ulica, \u00bfc\u00f3mo conciliar el riesgo entendido como una variable cient\u00edfica y el riesgo en tanto percepci\u00f3n psicol\u00f3gica? No hay respuestas sencillas para esta cuesti\u00f3n. Sin embargo, una de las estrategias que han devenido m\u00e1s aptas es el uso institucional (p\u00fablico y privado) de una adecuada comunicaci\u00f3n del riesgo a la poblaci\u00f3n.<br \/>\nEl objetivo principal de esta herramienta comunicacional, nos recuerda B. Fischhoff, no es evitar los conflictos sino m\u00e1s bien conseguir acotar y mejorar la calidad de los mismos. Para ello, la comunicaci\u00f3n de riesgos debe aportar la mejor informaci\u00f3n posible a fin de que la comunidad tome decisiones sobre bases s\u00f3lidas. Algunas sugerencias a este respecto:<\/p>\n<p><strong>1.<\/strong>. no negar la existencia de riesgos;<\/p>\n<p><strong>2.<\/strong>. que el Estado y las empresas involucradas realicen una conveniente evaluaci\u00f3n de los costos y beneficios de los proyectos tecnol\u00f3gicos y sus riesgos, poniendo los resultados al alcance de la comunidad de manera clara y precisa;<\/p>\n<p><strong>3.<\/strong> adoptar pautas comunicacionales que contribuyan a que la comunidad vaya incorporando mecanismos de decisi\u00f3n m\u00e1s id\u00f3neos respecto de c\u00f3mo evaluar y gestionar riesgos tecnol\u00f3gicos;<\/p>\n<p><strong>4.<\/strong> informar de manera conveniente acerca de las responsabilidades asumidas por el Estado y las empresas, evidenciando c\u00f3mo se regulan y gestionan los riesgos e incorporando a la propia comunidad afectada en la evaluaci\u00f3n integral del proyecto tecnol\u00f3gico;<\/p>\n<p><strong>5.<\/strong>. incentivar, tanto como sea posible, la participaci\u00f3n democr\u00e1tica de la comunidad en las decisiones que la involucren.<\/p>\n<p>Las tensiones emergentes en cualquier controversia que se precie son parte indispensable del paisaje de una sociedad democr\u00e1tica y no deben llamar a preocupaci\u00f3n. Los debates no hay que negarlos, hay que poder canalizarlos institucionalmente. Esto es particularmente cierto cuando se trata con algo tan complejo como el riesgo y sus consecuencias<\/p>\n<p align=\"right\"><strong>Ing. Vladimir L. Cares<\/strong><br \/>\n<strong>Ingeniero en Petr\u00f3leo, Facultad de Ingenier\u00eda U. N. del Comahue<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay actividades con riesgos emergentes que para la ciencia y la tecnolog\u00eda son manejables con grandes m\u00e1rgenes de seguridad (la energ\u00eda nuclear o la industria del petr\u00f3leo). 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