{"id":103,"date":"2013-05-19T23:29:01","date_gmt":"2013-05-19T23:29:01","guid":{"rendered":"http:\/\/apie.com.ar\/?p=103"},"modified":"2015-06-19T23:29:55","modified_gmt":"2015-06-19T23:29:55","slug":"distintas-miradas-sobre-la-inflacion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/apie.com.ar\/?p=103","title":{"rendered":"DISTINTAS MIRADAS SOBRE LA INFLACION"},"content":{"rendered":"<p>Inflaci\u00f3n oligop\u00f3lica<\/p>\n<div><\/div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.apie.com.ar\/Boletines\/boletin-28\/distintas-miradas_clip_image001.gif\" alt=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/commons\/imgs\/go-gris.gif\" width=\"11\" height=\"11\" border=\"0\" \/>Por Pablo Manzanelli y Mart\u00edn Schorr *<br \/>\nLas subas de precios de los \u00faltimos a\u00f1os no son un fen\u00f3meno excluyente de la econom\u00eda argentina, sino que se enmarcan en un contexto mundial de significativo aumento de los commodities (alimentos, petr\u00f3leo). Pero la influencia de las circunstancias internacionales en cada econom\u00eda nacional act\u00faa por intermedio de sus rasgos estructurales espec\u00edficos. La industria argentina denota niveles sumamente elevados de concentraci\u00f3n econ\u00f3mica: 95 de las 169 ramas fabriles relevadas por el censo tienen estructuras de mercado altamente concentradas: las primeras ocho f\u00e1bricas explican m\u00e1s del 50 por ciento de la producci\u00f3n. De all\u00ed que en 2010 apenas 100 firmas industriales explicaron el 41 por ciento del valor de producci\u00f3n sectorial. Esa gravitaci\u00f3n fue del 35 por ciento en 2001 y del 27 por ciento en 1993.<br \/>\n\u00bfPodr\u00eda afirmarse que los oligopolios industriales han contribuido a la aceleraci\u00f3n de los precios durante la posconvertibilidad? Este es el interrogante que motiv\u00f3 una reciente investigaci\u00f3n del Area de Econom\u00eda y Tecnolog\u00eda de Flacso. Los resultados arrojaron que entre 2001 y 2010 los precios mayoristas de las industrias oligop\u00f3licas se incrementaron el 8 por ciento por encima del promedio industrial, mientras que las ramas fabriles con mayores niveles de competencia aumentaron sus precios el 10 por ciento por debajo de la media. De esta manera, se corrobor\u00f3 que el importante proceso de elevaci\u00f3n de precios industriales en el per\u00edodo 2001-2010 fue conducido por las ramas altamente concentradas.<br \/>\nEllo se asocia, principalmente, al sustancial movimiento de excedentes en 2001-2003, dado que all\u00ed las ramas m\u00e1s concentradas aumentaron sus precios el 11 por ciento por encima del promedio industrial, mientras que los rubros fabriles con estructuras de mediana concentraci\u00f3n lo hicieron el 13 por ciento por debajo y los de escasa concentraci\u00f3n, el 19 por ciento. Por su parte, ante la aceleraci\u00f3n del proceso inflacionario a partir de 2007, el conjunto de las ramas del espectro fabril local impuls\u00f3 el crecimiento de los precios mayoristas, fundamentalmente aquellas caracterizadas por estructuras de mercado altamente concentradas (en promedio su nivel de precios fue 7,5 por ciento por arriba del promedio), mientras que la situaci\u00f3n relativa de las ramas de escasa concentraci\u00f3n retrocedi\u00f3 y las de mediana concentraci\u00f3n pr\u00e1cticamente no sufrieron alteraciones.<br \/>\nLos rubros oligop\u00f3licos que m\u00e1s contribuyeron al aumento de precios en 2007-2010 fueron:<br \/>\n1. Algunas manufacturas que tienen vinculaci\u00f3n con el mercado interno (industrias azucarera, l\u00e1ctea, elaboradora de cigarrillos, de jabones y detergentes, pastas alimenticias y la gr\u00e1fica). All\u00ed conviven grandes capitales oligop\u00f3licos del calibre de Ledesma, Atanor, Mastellone Hermanos, Massalin Particulares, Nobleza Piccardo, Procter &amp; Gamble, Unilever, Molinos R\u00edo de la Plata, Vicent\u00edn y Clar\u00edn.<br \/>\n2. Y elaboraciones de insumos b\u00e1sicos y bienes de consumo final no durable, con escasa complejidad tecnol\u00f3gica, alto aprovechamiento de las ventajas comparativas y\/o institucionales de privilegio, que han logrado imponer el price leadership durante el per\u00edodo. Entre ellas sobresalen las refiner\u00edas de petr\u00f3leo, acero y aluminio primario, chocolate y golosinas, la actividad cementera. En tales ramas se insertan grandes compa\u00f1\u00edas que tienen una larga tradici\u00f3n en la elite empresaria local (Techint, Acindar, Aluar, Arcor, Loma Negra y las petroleras YPF, Petrobras, Esso y Shell).<\/p>\n<p>Expansi\u00f3n<br \/>\nEl grado de concentraci\u00f3n no induce necesariamente a un ascenso de los precios. Lo que interesa, especialmente, es atender la l\u00f3gica de acumulaci\u00f3n de las corporaciones l\u00edderes, dado que la misma se encuentra subordinada a la estrategia de la firma por mantener las barreras al ingreso de nuevos actores en los mercados en los que operan. Ello, con la finalidad de apropiarse de ganancias extraordinarias asociadas a esa posici\u00f3n dominante.<br \/>\nLos capitales oligop\u00f3licos han logrado mantener las barreras al ingreso y sostener los elevados niveles de concentraci\u00f3n econ\u00f3mica durante la posconvertibilidad. Ello se vincula, en buena medida, con el establecimiento de un precio mayorista m\u00e1s elevado que el promedio industrial, en un escenario en el que las grandes empresas se han mostrado reticentes a canalizar sus abultados excedentes a la formaci\u00f3n de capital (de all\u00ed su \u201creticencia inversora\u201d y sus holgados m\u00e1rgenes de beneficio).<br \/>\nAs\u00ed, la estrategia de expansi\u00f3n de las firmas que se insertan en mercados fabriles altamente concentrados no estuvo impulsada por sus esfuerzos de inversi\u00f3n, sino m\u00e1s bien por su capacidad oligop\u00f3lica en la formaci\u00f3n de precios, traccionando el proceso inflacionario que tuvo lugar en la posconvertibilidad.<br \/>\nSe trata de cuestiones estructurales para nada menores en una coyuntura como la actual, caracterizada por el hecho de que desde diversos espacios vinculados con el poder econ\u00f3mico industrial se viene presionando por una devaluaci\u00f3n como mecanismo esencial para \u201cganar competitividad\u201d. Ello, ante el retraso cambiario que se desprender\u00eda de las tendencias inflacionarias (en cuya explicaci\u00f3n, obviamente, nada se dice sobre el componente oligop\u00f3lico). En t\u00e9rminos estrat\u00e9gicos, desde estos sectores se apunta a que con un aumento del tipo de cambio real se logre sentar las bases para reeditar el proceso que tuvo lugar tras la regresiva salida de la convertibilidad: que las industrias altamente concentradas utilicen su poder de mercado v\u00eda la fijaci\u00f3n de precios. Y por ese medio se viabilice nuevamente una doble transferencia de ingresos a su favor: a partir de una reducci\u00f3n de los salarios y de nuevas apropiaciones de excedente en detrimento de las industrias menos concentradas.<\/p>\n<p><span class=\"header2\">Intervenci\u00f3n<\/span><br \/>\nLa \u201cinflaci\u00f3n oligop\u00f3lica\u201d no constituye el factor causal excluyente de la elevaci\u00f3n de los precios fabriles, pero la misma desempe\u00f1\u00f3 un papel de suma relevancia. Y ello es as\u00ed porque los efectos de la \u201cinflaci\u00f3n importada\u201d, sumamente importantes para aprehender el fen\u00f3meno, no permiten per se identificar los factores estructurales internos, y, por ende, tampoco permiten elucidar los aspectos indivisibles a la estrategia de intervenci\u00f3n tendiente a su posible reversi\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/visor\/fotos\/cash\/20130310\/notas_c\/cs03fo01gr.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.apie.com.ar\/Boletines\/boletin-28\/distintas-miradas_clip_image002.jpg\" alt=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/fotos\/cash\/20130310\/notas_c\/cs03fo01.jpg\" width=\"400\" height=\"203\" border=\"0\" \/><\/a><\/p>\n<p>Con el tel\u00f3n de fondo de la lamentable manipulaci\u00f3n del sistema estad\u00edstico nacional, el diagn\u00f3stico del gobierno, impl\u00edcito en las medidas adoptadas (en lo esencial: retenciones a las exportaciones y negociaci\u00f3n \u201ccara a cara\u201d con firmas l\u00edderes), ha reconocido el car\u00e1cter \u201cimportado\u201d y \u201coligop\u00f3lico\u201d de la suba de precios. Pero dif\u00edcilmente consiga contener el proceso inflacionario (estructural) a partir de soluciones de \u201ccorto plazo\u201d (coyunturales), como las que se han venido implementando. M\u00e1xime cuando un pilar esencial de esta pol\u00edtica se ha visto obturado tras el conflicto con las patronales del agro. Y el otro no alcanza a contemplar la posibilidad cierta de que los costos impl\u00edcitos de la negociaci\u00f3n con las compa\u00f1\u00edas l\u00edderes sean trasladados a la cadena productiva que tales firmas dominan. Esto \u00faltimo, en detrimento fundamentalmente de sus peque\u00f1os y medianos proveedores y\/o clientes, con el consecuente recrudecimiento de la concentraci\u00f3n del ingreso sectorial y la manifestaci\u00f3n de tendencias a la centralizaci\u00f3n del capital a favor de los oligopolios dominantes.<br \/>\nSi es aceptado que el problema inflacionario es estructural y tiene como una de sus causas principales al comportamiento de los actores concentrados, ser\u00eda un aliciente importante la aplicaci\u00f3n estricta e integral de la legislaci\u00f3n vigente en materia de defensa de la competencia, identificando y sancionando las pr\u00e1cticas distorsivas de la competencia y\/o el abuso de posici\u00f3n dominante y las conductas desleales. Tambi\u00e9n la regulaci\u00f3n de las cadenas productivas de modo de acotar fuertemente los comportamientos oligop\u00f3licos u oligops\u00f3nicos que intervienen en ella. Y, adicionalmente, resultar\u00eda auspicioso avanzar en la \u201cinstitucionalizaci\u00f3n\u201d de la figura del grupo econ\u00f3mico, estableciendo l\u00edmites a su expansi\u00f3n y fijando nuevas relaciones entre el capital oligop\u00f3lico y las firmas de menores dimensiones.<br \/>\nPero ello ser\u00eda a\u00fan insuficiente, en la medida en que la inflaci\u00f3n mayorista industrial tambi\u00e9n es expresi\u00f3n de los l\u00edmites distributivos que impone el perfil de especializaci\u00f3n predominante en el \u00e1mbito fabril. All\u00ed, el salario adopta, en particular para la din\u00e1mica de acumulaci\u00f3n y reproducci\u00f3n ampliada de las empresas l\u00edderes, la forma social de un costo de producci\u00f3n, en lugar de adquirir el rol de impulsor de la demanda interna. Por eso, no resulta casual el componente \u201coligop\u00f3lico\u201d de la inflaci\u00f3n, ni tampoco que las grandes transnacionales y los grupos econ\u00f3micos locales presionen por una devaluaci\u00f3n como v\u00eda inductora de una mayor \u201ccompetitividad\u201d.<br \/>\nDe modo que urge la discusi\u00f3n y definici\u00f3n de una estrategia de desarrollo industrial de mediano y largo alcance que, considerando las alianzas sociales y pol\u00edticas que le den sustento, deber\u00eda propender a completar numerosos casilleros del entramado manufacturero (con un lugar destacado para una pol\u00edtica sustitutiva), impulsando las actividades m\u00e1s complejas en lo tecnol\u00f3gico y aquellas en las que su reproducci\u00f3n ampliada tenga a la demanda interna como impulso esencial. Se trata de un desaf\u00edo complejo, pero cuya dificultad no ser\u00eda m\u00e1s seria ni m\u00e1s riesgosa que la que se desprender\u00eda de no hacerlo.<\/p>\n<p><strong>* Area de Econom\u00eda y Tecnolog\u00eda de la Flacso.<\/strong><\/p>\n<p>\u201cEs la puja distributiva\u201d<\/p>\n<div><\/div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.apie.com.ar\/Boletines\/boletin-28\/distintas-miradas_clip_image001_0000.gif\" alt=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/commons\/imgs\/go-gris.gif\" width=\"11\" height=\"11\" border=\"0\" \/>Por Eduardo Crespo * y Alejandro Fiorito **<br \/>\nEn la \u00faltima edici\u00f3n de Cash, los investigadores de Flacso Pablo Manzanelli y Mart\u00edn Schoor publicaron un art\u00edculo donde se apunta a una inflaci\u00f3n de origen oligop\u00f3lico como causa significativa del proceso inflacionario que vive la Argentina. Los autores se refieren a un trabajo realizado por dicha instituci\u00f3n en el cual se sostiene que los precios industriales de los sectores \u201cconcentrados\u201d habr\u00edan crecido un ocho por ciento por encima del promedio industrial en el per\u00edodo 2001-2010 y de all\u00ed concluyen que los \u201coligopolios\u201d realizaron una contribuci\u00f3n importante a la din\u00e1mica inflacionaria. Tanto en la nota period\u00edstica como en el art\u00edculo acad\u00e9mico mencionado, los dos investigadores no hacen ninguna referencia emp\u00edrica a los costos que debi\u00f3 enfrentar cada sector, ya que \u00fanicamente conociendo los costos relativos sectoriales se podr\u00edan corroborar las presuntas pr\u00e1cticas anticompetitivas. Por caso, si los costos de los sectores responsabilizados por la inflaci\u00f3n hubieran crecido a\u00fan m\u00e1s que un ocho por ciento por encima del promedio, dichos \u201coligopolios\u201d habr\u00edan desempe\u00f1ado un rol deflacionario, contrariando el argumento. M\u00e1s llamativo es que el \u00edndice industrial analizado y reelaborado por los autores, con oligopolios incluidos, presenta una suba de precios inferior al promedio de toda la econom\u00eda, al extremo de resultar casi indistinguible del \u00edndice de precios al por mayor agregado publicado por el cuestionado Indec.<br \/>\nEn las econom\u00edas modernas, casi todas las actividades productivas presentan diferentes barreras a la entrada para los nuevos competidores, raz\u00f3n por la cual ciertas empresas que operan en esas actividades obtienen tasas extraordinarias de rentabilidad. Pero de esta circunstancia no se infiere que los precios fijados por un pu\u00f1ado de grandes empresas necesariamente deban ser superiores que aquellos que eventualmente ser\u00edan cobrados por un mayor n\u00famero de firmas de menor tama\u00f1o. Por el contrario, las grandes unidades productivas, con barreras o sin ellas, por lo general profundizan la divisi\u00f3n del trabajo, aprovechan econom\u00edas de escala y reducen sus costos en relaci\u00f3n con las unidades de menor envergadura. El tama\u00f1o m\u00ednimo eficiente de las unidades productivas tiende a crecer por motivos esencialmente t\u00e9cnicos. Con escalas de producci\u00f3n peque\u00f1as, por el contrario, resulta dif\u00edcil reducir costos \u2013y precios finales\u2013 en forma significativa.<br \/>\nPor ello, exceptuando algunos mercados espec\u00edficos donde las escalas de producci\u00f3n no son relevantes, las unidades de menor tama\u00f1o tienden a ser desplazadas de los mercados por las continuas reducciones de precios relativos sectoriales impulsadas por unidades mayores, en procesos competitivos que suelen ser predatorios para los peque\u00f1os productores. Si fuera cierto que las peque\u00f1as unidades colocan precios inferiores, ser\u00edan \u00e9stas las que tender\u00edan a imponerse en el mercado y no lo contrario. Por otra parte, no existe ninguna evidencia de que las empresas o unidades productivas peque\u00f1as necesariamente paguen mayores salarios, garanticen mejores condiciones laborales o ambientales, generen mayores ingresos estatales bajo la forma de impuestos. Al menos en materia econ\u00f3mica, lo peque\u00f1o no es hermoso. La concentraci\u00f3n y la centralizaci\u00f3n del capital son inherentes al funcionamiento de un sistema capitalista competitivo. No es la negaci\u00f3n de la competencia la que genera concentraci\u00f3n sino todo lo contrario. En el peor de los casos, debe insistirse, la concentraci\u00f3n del capital va acompa\u00f1ada por mayores tasas de ganancia para las empresas que pueden colocar barreras a la entrada de nuevos competidores, pero no por mayores niveles de precios.<br \/>\nPero lo que resulta m\u00e1s sorprendente del enfoque defendido por los investigadores de Flacso, es que la mayor concentraci\u00f3n tambi\u00e9n deber\u00eda suponer mayores niveles de inflaci\u00f3n. Para que esto suceda, ser\u00eda necesario que las empresas con poder para fijar precios opten por subirlos en forma continua. Si estuvi\u00e9ramos frente a un proceso de inflaci\u00f3n oligop\u00f3lica de \u201csuma relevancia\u201d, como el que se apunta, cabr\u00eda esperar que el grado de concentraci\u00f3n del capital en Argentina sea significativamente mayor que en otros pa\u00edses donde las tasas de inflaci\u00f3n son menores. Por caso, \u00bfes mayor la concentraci\u00f3n del capital en Argentina que en Estados Unidos, Europa, China o Brasil? En los deflacionarios a\u00f1os de la convertibilidad, \u00bfprevalec\u00edan las peque\u00f1as empresas? Las barreras a la entrada pueden explicar la mayor rentabilidad de las firmas involucradas, pero no necesariamente un mayor nivel de precios, y mucho menos a\u00fan una mayor inflaci\u00f3n, es decir, un aumento sostenido de los mismos a lo largo del tiempo.<br \/>\nLa inflaci\u00f3n argentina responde principalmente a la tradicional puja distributiva por obtener una mayor porci\u00f3n del excedente social. Cuando existe alguna incompatibilidad entre los distintos actores sociales, esencialmente trabajadores y empresarios, sobre la participaci\u00f3n que cada parte exige en el excedente, la consecuencia m\u00e1s habitual es que dicha discrepancia se traduzca en sucesivos aumentos de precios y salarios. As\u00ed, por ejemplo, un aumento \u201cinicial\u201d de precios (o de salarios) es sucedido por aumentos \u201ccompensatorios\u201d de salarios (o precios) que a su vez son repasados como nuevos aumentos de precios (salarios) y as\u00ed sucesivamente. Esta din\u00e1mica puede acentuarse o atenuarse dependiendo de numerosos factores, como subas o reducciones de precios internacionales, devaluaciones o apreciaciones cambiarias, modificaciones de precios relativos, aumentos o reducciones de los niveles de desempleo. En este tipo de procesos, una suba de precios relativos impulsada por algunos sectores \u201coligop\u00f3licos\u201d en la peor de las circunstancias puede introducir alg\u00fan condimento en el conflicto distributivo preexistente, pero no puede marcar la direcci\u00f3n general del proceso. Caso contrario, \u00bfc\u00f3mo se explica que un ocho por ciento por encima del promedio de un \u00edndice que creci\u00f3 menos que el resto de los \u00edndices sectoriales sea una causa \u201cimportante\u201d de una suba total de precios cercana al 300 por ciento en el per\u00edodo bajo an\u00e1lisis?<br \/>\nOtra idea defendida por los investigadores es que los sectores concentrados habr\u00edan aumentado su participaci\u00f3n en los distintos mercados al tiempo que se mostraban \u201creticentes\u201d a invertir. Esta conclusi\u00f3n resulta asombrosa por enmarcarse en una econom\u00eda cuya industria se duplic\u00f3 en el per\u00edodo en consideraci\u00f3n. No parece razonable que las firmas estudiadas hayan ganado participaci\u00f3n en sus respectivos sectores \u201csin canalizar sus abultados excedentes a la formaci\u00f3n de capital\u201d. \u00a1Ganan participaci\u00f3n sin invertir y la producci\u00f3n industrial se multiplica por dos!<br \/>\nEstas conclusiones se chocan con una evidencia demoledora: tanto en Argentina como en el resto del mundo la inversi\u00f3n privada en equipos de producci\u00f3n responde a los resultados que anticipa el conocido principio del acelerador de la inversi\u00f3n (Fiorito, AEDA, 2009, Medicis, UNLP, 2010; y Amico, Fiorito &amp; Hang, Cefid-AR, 2011). Seg\u00fan este mecanismo, como tendencia, las inversiones se ajustan a la demanda agregada por el simple motivo de que los beneficios est\u00e1n unidos a la venta de productos. Es un hecho que en las econom\u00edas de mercado la utilizaci\u00f3n de la capacidad productiva industrial oscila entre el 70 y el 85 por ciento del total. Si el crecimiento de la demanda agregada resulta mayor (o menor) que la formaci\u00f3n de capital, el grado de utilizaci\u00f3n aumenta (o disminuye) generando incentivos para aumentar (o disminuir) el ritmo inversor.<br \/>\nEstos resultados se chocan de bruces con la idea difundida en Argentina seg\u00fan la cual las empresas \u201cconcentradas\u201d, en lugar de ajustar su capacidad productiva frente al crecimiento de la demanda, elevar\u00edan sus precios ajustando para arriba sus m\u00e1rgenes de rentabilidad unitarios sin incrementar sus niveles de producci\u00f3n. Si \u00e9ste fuera el caso, deber\u00eda considerarse como una paradoja que la utilizaci\u00f3n de la capacidad instalada en la industria contin\u00fae fluctuando en torno de niveles normales en lugar de explotar y llegar r\u00e1pidamente al ciento por ciento, como cabr\u00eda esperar si el comportamiento inversor tuviera las caracter\u00edsticas apuntadas. Asimismo, ese argumento se contradice con las estimaciones de los m\u00e1rgenes unitarios de ganancia conocidos para el caso argentino (por ejemplo en Murga &amp; Zelada, Cefid-AR, 2012; y Bein, Estudio Bein &amp; Asociados, 2\/2013) que apuntan a un margen entre decreciente y estable durante el per\u00edodo discutido, de tendencia moderadamente contrac\u00edclica. Estas estimaciones, por su parte, se ajustan muy bien a la constataci\u00f3n de que en Argentina, durante la \u00faltima d\u00e9cada, se produjo una mejora de la distribuci\u00f3n funcional del ingreso, al tiempo que los salarios del sector privado crecieron por encima de la productividad.<br \/>\nLa tesis de una inflaci\u00f3n causada por motivos oligop\u00f3licos, que se ofrece para explicar la experiencia argentina, es una versi\u00f3n maquillada, con cosm\u00e9tica pol\u00edticamente correcta, de la tradicional y ortodoxa inflaci\u00f3n por exceso de demanda, s\u00f3lo que en lugar del \u201cpleno empleo\u201d o de un \u201cproducto potencial\u201d definido por la disponibilidad de recursos, el l\u00edmite al crecimiento de la demanda estar\u00eda dado por las conductas anticompetitivas de una clase empresaria poco emprendedora. A diferencia de otros pa\u00edses, Argentina tendr\u00eda una \u201cburgues\u00eda\u201d rent\u00edstica, que sufre el s\u00edndrome cultural de la \u201creticencia inversora\u201d. Este argumento se sigue repitiendo a\u00fan en un a\u00f1o como el 2012, cuando la demanda agregada sufri\u00f3 una fuerte desaceleraci\u00f3n sin grandes repercusiones atenuantes sobre la din\u00e1mica inflacionaria. Al parecer, los oligopolios siempre estar\u00edan subiendo sus m\u00e1rgenes de beneficios, cuando la demanda crece y cuando no lo hace tambi\u00e9n. La particularidad del caso argentino ser\u00eda que la inflaci\u00f3n se produce tanto por exceso como por insuficiencia de demanda<br \/>\n* Profesor de la UFRJ.<br \/>\n** Profesor de la UNLU.<\/p>\n<p>Inflaci\u00f3n oligop\u00f3lica II<br \/>\nPablo Manzanelli y Mart\u00edn Schorr responden a las cr\u00edticas a un art\u00edculo de ellos publicado hace dos semanas en este suplemento por parte de otros dos economistas heterodoxos, Eduardo Crespo y Alejandro Fiorito.<\/p>\n<div><\/div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.apie.com.ar\/Boletines\/boletin-28\/distintas-miradas_clip_image001_0001.gif\" alt=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/commons\/imgs\/go-gris.gif\" width=\"11\" height=\"11\" border=\"0\" \/>Por Pablo Manzanelli y Mart\u00edn Schorr *<br \/>\nEl debate debe ser afrontado \u201ccon rigor metodol\u00f3gico y sustento emp\u00edrico\u201d.<br \/>\nEn los comentarios efectuados por Eduardo Crespo y Alejandro Fiorito (C y F) el domingo pasado en este suplemento a nuestra nota del 10 de marzo subyacen dos aspectos cuestionables. Primero, la utilizaci\u00f3n de las recetas de la teor\u00eda econ\u00f3mica para interpretar los fen\u00f3menos econ\u00f3micos concretos sin mediaci\u00f3n alguna. Segundo, la proliferaci\u00f3n de \u201cerrores de interpretaci\u00f3n\u201d sobre nuestras investigaciones (no s\u00f3lo en cuanto al contenido te\u00f3rico, sino tambi\u00e9n a los alcances de los datos emp\u00edricos). A continuaci\u00f3n se desarrollan los m\u00e1s relevantes.<\/p>\n<p>1. C y F sostienen: \u201cLas unidades de menor tama\u00f1o tienden a ser desplazadas de los mercados por las continuas reducciones de precios relativos sectoriales impulsadas por unidades mayores\u201d. De all\u00ed concluyen que las empresas de mayor tama\u00f1o colocan precios inferiores al resto como estrategia para ganar mercados. Y afirman: \u201cLa concentraci\u00f3n del capital va acompa\u00f1ada por mayores tasas de ganancia para las empresas que pueden colocar barreras a la entrada de nuevos competidores, pero no por mayores niveles de precios\u201d.<br \/>\nEs ampliamente sabido que los oligopolios tienen una productividad m\u00e1s elevada que las firmas de menores dimensiones, y que ello les permite alcanzar un precio inferior al promedio sectorial. Pero el precio de \u201cexclusi\u00f3n\u201d es circunstancial, dado que una vez expulsados a los competidores la finalidad consiste en apropiarse de ganancias extraordinarias (por eso el nivel de precios en los mercados oligop\u00f3licos suele ser superior al de los atomizados). Para ello, como afirman Sylos Labini y Possas, la estrategia persigue sostener las barreras al ingreso en los mercados en los que operan por diversas v\u00edas: las econom\u00edas de escala (producci\u00f3n, distribuci\u00f3n, t\u00e9cnicas), las ventajas absolutas de costos (m\u00e9todos de producci\u00f3n, insumos y\/o equipamientos, privilegios institucionales) y\/o las ventajas de diferenciaci\u00f3n (marcas registradas, patentes de dise\u00f1o, innovaci\u00f3n de productos). Por tanto, su \u00fanica \u201cherramienta\u201d no es el precio, menos en un escenario de reducida competencia efectiva como el que caracteriza a la muy concentrada industria local.<br \/>\nTal es as\u00ed que en el per\u00edodo 2001-2010 los precios mayoristas de las industrias oligop\u00f3licas se incrementaron el 8 por ciento por encima del promedio industrial (que subi\u00f3 m\u00e1s del 300 por ciento). Aunque no les parezca \u201cimportante\u201d a C y F, entre esos a\u00f1os la contribuci\u00f3n de las ramas altamente concentradas a la variaci\u00f3n media de los precios industriales fue del 64,8 por ciento, mientras que la de las ramas con estructura de oferta de mediana y escasa concentraci\u00f3n fue de apenas el 22,2 por ciento y el 13 por ciento, respectivamente. Incluso, en la fase 2007-2010 (de aceleraci\u00f3n del proceso inflacionario), las ramas altamente concentradas explicaron el 63,6 por ciento de los aumentos de precios, mientras que las ramas con estructura de oferta de mediana y escasa concentraci\u00f3n alcanzaron a explicar el 23,5 y el 12,9, respectivamente. As\u00ed, los duros datos de la realidad, que son los que se deben evaluar y explicar, contradicen los razonamientos te\u00f3ricos (atemporales) de C y F.<\/p>\n<p>2. Otra cr\u00edtica de C y F es que en nuestra investigaci\u00f3n no se hace \u201creferencia emp\u00edrica a los costos que debi\u00f3 enfrentar cada sector\u201d. Y apuntan que si los costos en los mercados oligop\u00f3licos subieran por encima de sus precios podr\u00edan haber tenido un \u201crol deflacionario\u201d.<br \/>\nNo existen estudios emp\u00edricos que identifiquen la evoluci\u00f3n de los costos en los distintos mercados industriales. Pero no es un dato menor que los m\u00e1rgenes de ganancia de los oligopolios fabriles hayan sido sumamente elevados durante la posconvertibilidad (33,1 por ciento), y tampoco que hayan mantenido el elevado nivel de rentabilidad tras la profunda ca\u00edda del costo laboral en 2002 (el margen de ganancia fue del 30,2 en 2010, muy similar al 30,8 alcanzado en 2002). As\u00ed, resulta altamente improbable que los oligopolios locales hayan manifestado \u201cun rol deflacionario\u201d.<br \/>\nDe hecho, en otra investigaci\u00f3n aplicada del Area de Econom\u00eda de Flacso se lleg\u00f3 a un hallazgo interesante. Estudiando los precios relativos del sector de bienes de capital (rama escasamente concentrada) se advirti\u00f3 que los precios mayoristas del mismo aumentaron muy por debajo del de sus insumos cr\u00edticos. Resulta que los principales proveedores de materias primas son grandes oligopolios con larga tradici\u00f3n en elite empresaria local (Aluar, Acindar, Siderar, Siderca), cuya rentabilidad media fue del 22 por ciento, mientras que la de la industria de bienes de capital alcanz\u00f3 el 7 en 2005-2009.<\/p>\n<p>3. Esto nos conduce a una omisi\u00f3n recurrente en los comentarios de C y F, dado que abordan el conflicto distributivo de modo \u201csimplista\u201d, circunscribi\u00e9ndolo a la contradicci\u00f3n principal entre trabajo y capital.<br \/>\nAl respecto, vale una referencia cl\u00e1sica de Kalecki (lamentablemente olvidada en muchos manuales): \u201cLas variaciones del grado de monopolio no s\u00f3lo tienen importancia decisiva en la distribuci\u00f3n del ingreso entre trabajadores y capitalistas, sino en ciertos casos tambi\u00e9n en la distribuci\u00f3n del ingreso entre la propia clase capitalista. El aumento del grado de monopolio ocasionado por la expansi\u00f3n de las grandes empresas da lugar a que las industrias en que \u00e9stas predominan absorban una proporci\u00f3n mayor de los ingresos totales y las dem\u00e1s industrias una parte menor, es decir, el ingreso se redistribuye de las empresas peque\u00f1as a las grandes\u201d. Aqu\u00ed radican las preocupaciones te\u00f3ricas de nuestro trabajo: la captaci\u00f3n de las importantes traslaciones de ingresos que operan en el plano inter-capital industrial. Se trata de un enfoque interesante, alejado de la ortodoxia, que permite dar cuenta de la considerable heterogeneidad estructural de la industria argentina.<\/p>\n<p>4. Finalmente, C y F intentan poner en tela de juicio la hip\u00f3tesis de la \u201creticencia inversora\u201d de las grandes firmas industriales: \u201cEsta conclusi\u00f3n resulta asombrosa por enmarcarse en una econom\u00eda cuya industria se duplic\u00f3 en el per\u00edodo en consideraci\u00f3n\u201d, y argumentan que la inversi\u00f3n se ajust\u00f3 a la demanda agregada y que el margen de ganancia (siempre en t\u00e9rminos agregados) se mantuvo \u201centre decreciente y estable\u201d. Terminan sosteniendo que la hip\u00f3tesis apela a un \u201cs\u00edndrome cultural\u201d de la burgues\u00eda local.<br \/>\nPrimero, en nuestro enfoque la \u201creticencia inversora\u201d de las grandes firmas refiere a una baja reinversi\u00f3n de los beneficios, en t\u00e9rminos relativos, en un contexto de expansi\u00f3n econ\u00f3mica y altas tasas de ganancia. El \u201cs\u00edndrome cultural\u201d no parecer\u00eda involucrar a estas variables estructurales.<br \/>\nSegundo, las utilidades sobre el valor agregado de los oligopolios manufactureros alcanzaron el 33,1 por ciento en el per\u00edodo 2002-2010, mientras que la inversi\u00f3n bruta sobre el valor agregado fue de apenas el 11,1. Incluso, con el agotamiento de la capacidad ociosa, el margen de ganancias alcanz\u00f3 el 33,4 por ciento y la tasa de inversi\u00f3n bruta el 10,7 en 2005-2010. En este \u00faltimo per\u00edodo la reinversi\u00f3n neta de las ganancias alcanz\u00f3 el 10,2 por ciento en estas industrias. Ello, incluso, a pesar de que varios de estos grandes conglomerados fabriles fueron receptores de los beneficios asociados a las pol\u00edticas de promoci\u00f3n industrial. La contrapartida de ello fue una pl\u00e9tora de capital remitida al exterior por distintos mecanismos.<br \/>\nTercero, esto no quiere decir que no haya aumentado la inversi\u00f3n en la industria, como tampoco que las grandes firmas industriales no hayan invertido nada. Significa, en cambio, que se han limitado a invertir lo necesario para reponer el desgaste del capital y en una medida por dem\u00e1s reducida (m\u00e1s aun considerando sus ganancias) a ampliar la capacidad productiva. En ese escenario, atendiendo a las diferencias de magnitud de la inversi\u00f3n respecto de las pymes, las empresas l\u00edderes han logrado mantener su posici\u00f3n en el mercado y las barreras a la entrada (y, por ende, el nivel de concentraci\u00f3n industrial), pudiendo ejercer el \u201cprice leadership\u201d.<br \/>\nPor consiguiente, el elevado crecimiento del producto manufacturero durante la posconvertibilidad ha sido impulsado por la enorme capacidad ociosa existente tras la crisis de la convertibilidad, y una vez agotada la utilizaci\u00f3n del stock de capital disponible, se puede afirmar que no fueron las grandes corporaciones industriales las que traccionaron su expansi\u00f3n a trav\u00e9s de la formaci\u00f3n de capital. De hecho, esa puede ser una de las causas (sumada a los impactos de la crisis mundial) por la cual la industria desaceler\u00f3 su ritmo de crecimiento a partir de 2007 (entre 2002 y 2007 la tasa anual acumulativa fue del 10,3 por ciento, mientras que en 2007-2010 fue del 4,5 anual). Y tambi\u00e9n un factor de importancia para reflexionar sobre la escasa diversificaci\u00f3n de la matriz industrial en la \u00faltima d\u00e9cada.<br \/>\nResulta sumamente fruct\u00edfera, no s\u00f3lo para los economistas, la discusi\u00f3n sobre una problem\u00e1tica tan crucial como la inflaci\u00f3n, m\u00e1xime cuando est\u00e1 atentando contra el poder adquisitivo del salario y la distribuci\u00f3n del ingreso. Y cuando su complejidad para nada se agota \u2013vale aclararlo nuevamente\u2013 en su componente oligop\u00f3lico. Pero para que esta discusi\u00f3n se convierta en un verdadero debate de ideas heterodoxo, es indispensable dejar de lado las acusaciones infundadas y los \u201cerrores de interpretaci\u00f3n\u201d, y afrontarla con rigor metodol\u00f3gico y sustento emp\u00edrico.<br \/>\n<strong>*<\/strong> Flacso. Area de Econom\u00eda y Tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Inflaci\u00f3n: \u00bfcu\u00e1l es el problema?<br \/>\nRicardo Romero suma su mirada al debate que vienen sosteniendo en este suplemento los economistas Pablo Manzanelli y Mart\u00edn Schorr, por un lado, y Eduardo Crespo y Alejandro Fiorito, por otro.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.apie.com.ar\/Boletines\/boletin-28\/distintas-miradas_clip_image001_0002.gif\" alt=\"http:\/\/www.pagina12.com.ar\/commons\/imgs\/go-gris.gif\" width=\"11\" height=\"11\" border=\"0\" \/>Por Ricardo Romero *<br \/>\nSe desat\u00f3 en las p\u00e1ginas del suplemento Cash un debate a partir de los art\u00edculos de Pablo Manzanelli y Mart\u00edn Schorr sobre \u201cInflaci\u00f3n oligop\u00f3lica\u201d (10\/3\/13) y una respuesta de Eduardo Crespo y Alejandro Fiorito titulada \u201cEs la puja distributiva\u201d (17\/03\/13), donde salen al cruce del planteo que coloca el problema inflacionario en el esquema de concentraci\u00f3n oligop\u00f3lica de la econom\u00eda argentina y sostienen que el proceso est\u00e1 centrado en una contienda por los ingresos.<br \/>\nEn ese sentido, ambos art\u00edculos hacen un aporte, porque al describir sus hip\u00f3tesis colocan variables que escapan a la reducida mirada neocl\u00e1sica. De hecho, Manzanelli-Schorr remarcan que los aumentos de precios tienen una tendencia mundial y que las estructuras de precios nacionales reaccionan al v\u00ednculo internacional que tienen, agrego: m\u00e1s a\u00fan en una econom\u00eda altamente expuesta como la argentina, y que adem\u00e1s la concentraci\u00f3n econ\u00f3mica condiciona los niveles de precios.<br \/>\nEn este punto, Crespo-Fiorito remarcan que, por el contrario, la capacidad competitiva y la capacidad de divisi\u00f3n del trabajo y producci\u00f3n a escala de las grandes firmas permiten reducir costos y generan un efecto deflacionario (o de menores costos), entre otros efectos, lo que no contribuye a pensar que las corporaciones impulsen directamente los precios y que, por el contrario, sostienen que la inflaci\u00f3n en Argentina es producto de una \u201cpuja distributiva\u201d, tir\u00e1ndole un guante a Manzanelli-Schorr, sosteniendo que su versi\u00f3n no sale del esquema cl\u00e1sico, donde entendiendo la falta de competitividad oligop\u00f3lica genera una clase empresaria rent\u00edstica que provoca la inflaci\u00f3n por no reaccionar ante la demanda.<br \/>\nCabe destacar que el art\u00edculo de Manzanelli-Schorr aclara que el grado de concentraci\u00f3n no induce necesariamente al alza de precios, pero s\u00ed sostienen que es aceptado que el problema inflacionario es estructural y que tiene como una de sus causas principales el comportamiento de los actores concentrados. Los autores centran el problema inflacionario en propiciar mayor competencia, punto que reiteran como visi\u00f3n en su respuesta del d\u00eda 24\/3\/13 y retrucan a Crespo-Fiorito indicando que los oligopolios no pueden jugar un \u201crol deflacionario\u201d por sus m\u00e1rgenes de beneficios.<br \/>\nEs interesante remarcar que ambos art\u00edculos salen de la vulgaridad ortodoxa, que desde una visi\u00f3n neocl\u00e1sica explica la inflaci\u00f3n como un exceso de Demanda, donde al entender que la Oferta siempre se encuentra en un punto \u00f3ptimo al equilibrio, la inflaci\u00f3n no es m\u00e1s que una sobre emisi\u00f3n monetaria, generalmente causadas por aumentos salariales, que desequilibran el mercado y llevan al ajuste v\u00eda precios de esa osada picard\u00eda de los sindicatos que colocan los sueldos por encima de su precio natural.<br \/>\nLo cierto es que el debate entre Manzanelli-Schorr y Crespo-Fiorito cambia el centro de atenci\u00f3n de quienes se orientan a buscar problemas en los \u00edndices de precios, como incluso el seudosocialista H\u00e9ctor Polino, que se suma a la tropa de onegerilistas que siguen precios en las g\u00f3ndolas y despliegan sus dardos contra el gobierno nacional por las remarcaciones sin criticar a qui\u00e9nes y por qu\u00e9 remarcan. No basta con reconocer un alza de precios, sino que hay que identificar los problemas.<br \/>\nLa posici\u00f3n de Crespo-Fiorito deber\u00eda llamar la atenci\u00f3n para visualizar la tensi\u00f3n existente en la distribuci\u00f3n del ingreso, e incluso el estudio de Manzanelli-Schorr, para ver la concentraci\u00f3n econ\u00f3mica, y de estar de acuerdo con la idea de la \u201cpuja\u201d, c\u00f3mo operan los oligopolios en el posicionamiento de precios, tal como lo destacan en su respuesta.<br \/>\nY es que la inflaci\u00f3n de la Argentina no se explica por dos variables, sino que es el enlazamiento estructural de problemas que tiene Argentina. Hay que tener presente la exposici\u00f3n exportadora de nuestro pa\u00eds, cuyas estrategias de producci\u00f3n est\u00e1n fuertemente condicionadas por el nivel de liberalizaci\u00f3n comercial y los precios internacionales. M\u00e1s a\u00fan, teniendo presente que el perfil de las exportaciones de Argentina est\u00e1 relacionado con la canasta de alimentos b\u00e1sicos. Adem\u00e1s, la dependencia tecnol\u00f3gica externa condiciona la estructura de costos internos, por ende, los precios internos necesariamente est\u00e1n vinculados con variaciones internacionales.<br \/>\nA la vez, la situaci\u00f3n cambiaria de Argentina, y gran parte de los pa\u00edses latinoamericanos, est\u00e1 condicionada por su grado de endeudamiento externo, que la condiciona en su nivel de reservas. Por lo que los tipos de cambio sufren vaivenes que van m\u00e1s all\u00e1 de sus condicionamientos de mercado.<br \/>\nAdem\u00e1s, en el planteo de la \u201cpuja distributiva\u201d como factor explicativo de la inflaci\u00f3n deber\u00edan tenerse presente ciertos efectos que \u00e9sta genera, especialmente en un proceso inercial de inflaci\u00f3n por expectativas, expresadas en contratos (como los alquileres) que fijan aumentos en el tiempo sin otra explicaci\u00f3n que la mera prevenci\u00f3n. Adem\u00e1s, cabe sostener que en muchos casos la \u201cpuja\u201d es asim\u00e9trica, porque los trabajadores no tienen la misma capacidad para sostener sus salarios o est\u00e1n condicionados a negociaciones a futuro que son superadas sencillamente con un nuevo aumento de precios.<br \/>\nFrente a la cruzada monetarista, que intenta congelar la econom\u00eda para frenar la inflaci\u00f3n, ser\u00eda interesante repensar esquemas dejados de lado, como la curva de Phillips, que asociaba niveles de inflaci\u00f3n con bajo desempleo y viceversa, que al ver la tendencia argentina podr\u00edan explicarse muchas cosas y evitarse buscar soluciones que provocar\u00edan alto desempleo.<br \/>\nTal como propone un economista de P\u00e1gina\/12, Alfredo Zaiat, estas reflexiones se proponen ir a \u201ccontramano\u201d de la econom\u00eda vulgar y sostener una reflexi\u00f3n sobre los condicionantes estructurales que marcan las variaciones de precios en Argentina. Se abre as\u00ed el necesario llamado a generar un consenso de economistas que salgan de las propuestas de \u201cajuste\u201d bajo \u201cplanes de estabilizaci\u00f3n\u201d y \u201creformas promercado\u201d y se constituya un espacio que aliente estrategias macroecon\u00f3micas que aborden en los problemas estructurales que tiene la econom\u00eda argentina, centrados en la distribuci\u00f3n y bienestar de la poblaci\u00f3n y no en los mezquinos intereses del mercado.<br \/>\n* Profesor CNBA-UBA.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Inflaci\u00f3n oligop\u00f3lica Por Pablo Manzanelli y Mart\u00edn Schorr * Las subas de precios de los \u00faltimos a\u00f1os no son un fen\u00f3meno excluyente de la econom\u00eda argentina, sino que se enmarcan en un contexto mundial de significativo aumento de los commodities (alimentos, petr\u00f3leo). 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